“El Todo es más que la suma de sus partes”

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Suele atribuirse a Aristóteles la frase “El Todo es más que la suma de sus partes”.


Entender que ser un Todo implica la integración de nuestro Yo fragmentado desde la infancia, es la clave para la evolución y trascendencia.
Integrar para trascender el Yo Personal, el Yo trascendental y finalmente el Yo Esencial es un trabajo que requiere de mucha voluntad.
Y este Todo nos habla de la Universalidad, de un proceso evolutivo colectivo, porque el único modo de trascender el Yo individual y personal, llevado a su máxima expresión como Ego, es pensar en el “nosotros”, el Yo trascendental.
Es posible que estemos estancados socialmente en esta etapa, en un momento en el que se está gestando la solidaridad, la compasión, la tolerancia, la visión global del mundo en que vivimos como parte de una Totalidad mucho más amplia.
Mientras sigamos creyendo en la existencia basada en un pensamiento “debil”, en donde la escala de valores y relaciones radica en el mundo material, es díficil que globalmente se sea consciente de la trascendentalidad del Nosotros.
Pero el primer paso es individual, la voluntad de encontrarse a sí mismo como un ser colectivo, parte de un Todo, y desprenderse de un Yo que se ha ido formando (e “involucionando”) de manera extremadamente individualista.
Cuando me preguntan en qué aspecto la Numerología me acerca a esta visión de trascendencia, pienso que de la misma manera que cualquier otra herramienta que me permita conocerme en esencia, que me permita recordar quién soy y de dónde vengo para poder entender entonces hacia dónde voy.
Recordar que nos soy esto que creo Ser, que estoy formado por la misma energía Universal, porque soy parte del Todo. Que lo que emano vibracionalmente es lo que siento…
Los números son la clave para acceder a este entendimiento. Pero no puedo pensar en términos “numéricos”, sino en términos de “energía cuántica”, en cualidad vibracional.
Sabemos que quienes se han dedicado a estudiar el Universo, a observar la vida desde un pensamiento “fuerte” y metafísico de las cosmovisiones filosóficas, acerca de las creencias verdaderas, han sabido reconocer la “latencia” vibracional que nos da forma, la vibración que nos moviliza, nos mueve y nos conmueve.
Los números, las claves vibratorias, las frecuencias energéticas, nos acercan al conocimiento de las propias cualidades, son el modo de pensarnos como entes de energía Universal.
El mundo en que vivimos puede modelar y filtrar de manera radical la manera en que percibimos un evento o experiencia. Aprender a ver, sentir y percibir, abiertos a la mirada interior, a la verdad que radica en cada uno, a la sabiduría ancestral que poseemos de manera innata, y al conjunto de arquetipos numerológicos que conforman lo colectivo y que debemos aprender a reconocer en nosotros mismos, en sus aspectos positivos y en los menos luminosos, es el modo de aplicar y comprender que al Todo es más que la suma de sus partes.

Karina Prevende – Numerología Humanista Evolutiva.

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